Estuve siguiendo en bicicleta (a pesar de que, en teoría, no se permitía) la Media Maratón de la Reconquista.
Su nombre se debe a que su trayecto es Cangas de Onís-Covadonga- Cangas de Onís, y ya se sabe que en Covadonga empezó la reconquista cristiana de la Península musulmana en el año 718 y Cangas fué la primera capital del naciente Reino. O por lo menos así lo han escrito los vencedores.
Ver a tal cantidad de gente sufriendo para superarse a sí mismos (cada uno se preocupa de su tiempo, no del de los demás) y pensar las horas de entrenamientos -a lo largo de toda una vida, en muchos casos- conmueve y hace reflexionar.
Ver a tal cantidad de gente sufriendo para superarse a sí mismos (cada uno se preocupa de su tiempo, no del de los demás) y pensar las horas de entrenamientos -a lo largo de toda una vida, en muchos casos- conmueve y hace reflexionar.
Lo primero que salta a la vista es que esto no es una excentricidad de unos pocos, ya que el número de participantes es enorme y se extiende a lo largo de varios Kilómetros.
Estamos acostumbrados a que los medios de comunicación nos machaquen diariamente con la vida y milagros de dirigentes políticos, gente de la farándula y mierdecillas varios, pero de todos estos corredores que el sábado hicieron un esfuerzo tan generoso como "inútil" -desde un punto de vista miope y pragmático- los periódicos sólo reseñan unas escuetas clasificaciones que nada aclaran.
Las últimas fotos tienen para mí un especial valor: parientes, excompañeros de trabajo, amigos de toda la vida...
Para ver más fotos se puede ir a la galería pinchando aquí.
















































